Esta niña siempre había creído que su peinado no se veía bonito. Cada vez que alguien le sugería probar algo nuevo, ella negaba con la cabeza y decía: “No, no quiero

cambiarlo.” Se sentía cómoda con su cabello tal como estaba, aunque en el fondo a veces deseaba poder verse un poco diferente. Pero un día, todo cambió.
Una peluquera amable y talentosa notó su duda y decidió mostrarle lo hermosa que podía verse con un pequeño cambio. Con cuidado, la estilista cepilló su cabello, lo
cortó con delicadeza y lo peinó de una manera que se adaptaba perfectamente a su rostro y personalidad. Cuando la niña se miró en el espejo, sus ojos se abrieron de sorpresa. No podía creer que realmente fuera su reflejo mirándola.
Su sonrisa creció y se hizo más brillante con cada segundo que pasaba. Por primera vez, se sintió realmente segura y feliz con su apariencia. No se trataba solo del peinado: se trataba de descubrir una nueva

versión de sí misma. A veces, incluso los cambios más pequeños pueden sacar a relucir la belleza que siempre ha estado allí.